EDITORIAL

PROYECTO

EMOCIONES

Pablo D. García Brull, Responsable Innovación GSE

¿Hablamos de ti?

Ante los desafíos a los que se enfrentan los jóvenes hoy en día en materia de salud mental, como el aumento en tasas de ansiedad, depresión, estrés, miedo al fracaso, drogas, violencia, el bullying, exposición a medios sociales y un futuro laboral y económico incierto gracias a la automatización y a las recurrentes crisis, enseñar habilidades sociales y emocionales se ha vuelto cada vez más crucial. 

El incluir el aprendizaje social y emocional en su educación, no es sólo una opción deseable, sino que, actualmente, se ha convertido en una exigencia para preparar a nuestros jóvenes para la vida. 

No en vano, las agencias de análisis y predicción más prestigiosas del mundo colocan a siete de las competencias relacionadas con la inteligencia socio-emocional entre las diez más solicitadas e importantes para las empresas y universidades. De esta manera, el saber trabajar en equipo, tener la capacidad de resolver problemas y conflictos, el poseer habilidades sociales, saber gestionar personas y tener capacidad de negociación, se unen a las más que importantes destrezas personales como el poseer una inteligencia emocional sólida que permita saber vivir y saber adaptarse a los continuos y, cada vez, más veloces cambios en nuestra sociedad. El poseer un pensamiento crítico que permita analizar situaciones con objetividad para tomar decisiones y saber opinar y posicionarse serán así mismo indispensables para llegar a tener una vida plena y alcanzar el bienestar y felicidad interior. 

Desde todos los foros más importantes nos están lloviendo llamadas de atención que nos dicen con letras mayúsculas que más del 76% de la población actual NO está preparada actualmente para enfrentar con garantía emocionales los retos del futuro. Esos mismos estudios reclaman la imperiosa necesidad de incluir una formación socio-emocional seria en los niveles educativos básicos y las universidades.

 

Así pues, cuando una familia busca colegio para sus hijos e hijas, debería ser uno de los puntos más importantes por los que interesarse.

 

Cabría preguntarse, por qué es tan importante la educación socio-emocional.  

Lo cierto es que se trata de un conjunto de habilidades y destrezas que tienen una gran influencia en el éxito personal y profesional. Preparan a las personas para saber regular sus emociones y les ayudarán a adaptarse al entorno y a los cambios, a las dificultades y adversidades siendo resilientes. Pero es que también ayudan a la convivencia y a establecer buenas relaciones sociales, lo que contribuye a aumentar el rendimiento y el bienestar personal y colectivo. 

Los cambios sociales y laborales van a ser tan vertiginosos en el futuro que la gente necesita tener sólidas destrezas emocionales para adaptarse a los cambios, reducir el miedo, la ansiedad, la frustración y el estrés que pueden producir. 

¿Cuáles son los objetivos de introducir esta importante competencia en nuestros Colegios? 

  • Aumentar el nivel de bienestar personal de nuestro alumnado. 

  • Mejorar su calidad de vida mental y emocional. 

  • Facilitar su educación para convertirse en personas responsables, autónomas, comprometidas y cooperativas. 

  • Mejorar las relaciones interpersonales en la escuela. 

  • Capacitarlos con estrategias de negociación y resolución de conflictos. 

  • Aumentar sus logros personales y colectivos. 

  • Dotarles de las destrezas necesarias para adaptarse a los cambios de manera proactiva y afrontar los retos que surgirán a lo largo de su vida. 

  • Mejorar el rendimiento escolar y capacidad para emprender proyectos propios. 

Los 5 ámbitos de la Educación Socio-emocional 

Tomando como referencia los modelos de formación socio-emocional más avanzados e innovadores, podemos hablar de cinco ámbitos a desarrollar:  

  • Conciencia Emocional: que consiste en conocer y reconocer nuestros estados emocionales y nuestros sentimientos (conciencia intrapersonal), pero también reconocerlos en los demás (conciencia interpersonal), aumentando nuestro vocabulario emocional. 

  • Regulación Emocional: Muy al contrario de lo que mucha gente piensa, no se trata de reprimirlos, sino de regular nuestras reacciones de manera saludable. Las emociones son reacciones fisiológicas a un estímulo. Al hacernos conscientes de ellas, las convertimos en sentimientos. Sentimientos que podemos aprender a regular. 

  • Autonomía Emocional: es el siguiente paso. La conciencia y la regulación construyen nuestra conducta. La forma de vivirlos, analizarlos y canalizarlos de manera positiva y saludable es un aprendizaje que nos lleva a ser autónomos emocionalmente. Saber meditar, reflexionar, relajarse, encauzar problemas… 

Nº7-2020

Edita: La Devesa School /JoanFuster 13, Altabix 03203/ Elche / Alicante / Tel: 96 545 83 49

Diseño gráfico y maquetación: Área de Marketing y Comunicación externa

Responsable de redacción: Victoria Hernández Martínez

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